La libertad de la naturaleza
NATURALEZA HUMANA
La Naturaleza Humana creían esencialmente que las sensibilidades morales eran un subproducto accidental de un proceso biológico, por lo que van en contra de la forma de lo que para, por naturaleza, estamos programados.
Además, en el debate sobre la historia y la evolución del razonamiento suelen entrelazarse puntos de vista específicos sobre la naturaleza humana. Algunos filósofos, como Thomas Hobbes, creían que nuestra naturaleza social era eminentemente artificial. Antes del nacimiento del Leviatán, lo que subyacía era un ser profundamente autónomo. Sin embargo, en el estado de naturaleza, la libertad absoluta era extremadamente peligrosa, dado que, al disponer todos los humanos de ella, la vida se convertía en algo impredecible, desagradable, brutal y breve. La vida social no era algo que se produjera, necesariamente, de manera natural entre los humanos, pero cuando el coste del conflicto en el estado de naturaleza se volvió inasumible, los seres humanos se vieron obligados a construir comunidades mediante pactos. El Leviatán, sin embargo, era un “hombre artificial”, la soberanía “un alma artificial”, y las leyes civiles “cadenas artificiales” – lo cual implica que ninguno de los ordenamientos sociales y políticos creados por los seres humanos son naturales, sino más bien autoimpuestos. Frans de Waal refutó estas afirmaciones de una manera rotunda: los humanos no se volvieron sociales en un momento específico; si no que descienden de ancestros sociales que siempre vivieron en grupos. Según Waal, somos profunda y absolutamente sociales. No existe nada en nuestros cerebros ni en nuestros cuerpos que esté diseñado para una vida en ausencia de los demás. Prueba de ello es que “tras la pena de muerte, el aislamiento es el castigo más severo que podemos imaginar”.
Comentarios
Publicar un comentario